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Gil y Carrasco: templario, gay y masón.



Gil y Carrasco: templario, gay y masón.


Las cenizas vivas de la memoria de Enrique Gil y Carrasco resurgen en esta nueva entrega de
Viaje interior por la provincia del Bierzo.
Un capítulo sobre masonería, homosexualidad y templarios; sobre el escritor romántico y su relación con Humboldt…
Saliendo Del Armario
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Saliendo Del Armario (en doc )
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Ponferrada: capital templaria



Ponferrada: capital templaria


De todos es sabido que en los últimos años proliferan las fiestas, mercados y torneos medievales, unos más afortunadas y serios y otros terriblemente patéticos. Desde la Festa da Historia de Ribadavia, que lleva más de treinta años convocando el último domingo de agosto a miles de personas ataviadas a la vieja usanza, hasta la Feira Franca de Pontevedra, pasando por las de Carracedo, Folgoso, Noia, Astorga (¡de romanos, claro!). Tecleas “fiestas medievales” en Google y salen 1.400 resultados en 0,32 segundos, o sea que es lo que hay.
Pero de todos, yo escojo la Noche Templaria de Ponferrada, no porque sea la mejor del mundo mundial -uno es ponferradino, pero no hooligan-, sino porque estoy convencido de que en poco tiempo Ponferrada está destinada a convertirse en la verdadera capital templaria de España y resto del planeta (templario).
Al igual que Carcasonne [Le Pays Cathare] convoca en el Sur de Francia anualmente a miles de visitantes atraídos por la historia y la leyenda de los cátaros, Ponferrada tiene que convertirse en el faro de la historia y la leyenda del Temple. Cátaros y templarios, dos caras de una misma tragedia, en la que se une el misterio, la persecución, las verdades sagradas y las torturas de la Inquisición.
El novelista Enrique Gil y Carrasco avala con su obra “El Señor de Bembibre” la enjundia templaria de Ponferrada y El Bierzo. Sigue siendo nuestra legendaria partida de nacimiento, nuestra piedra filosofal. Pero Gil y Carrasco fue mucho más que el petimetre romántico y atildado, algo ñoño, que describen sus biógrafos políticamente correctos, como Picoche, y repiten a coro los demás. Sostengo que Gil y Carrasco fue un heterodoxo laico y sensible, un proscrito político y sexual, obligado a vivir en el armario, un tipo con amistades peligrosas: Espronceda, Zorrilla, Larra, Humboldt.
Que no se ofendan los de Villafranca, no va con ellos: Gil y Carrasco fue cualquier cosa menos villafranquino. Siendo Enrique un niño, a su padre le dio una patada en el culo el Marqués de Villafranca y la familia salió pitando, se instaló en Ponferrada y Gil nunca más quiso saber de la villa de ingrato recuerdo. De modo que menos cuentos y menos carantoñas. Hay que coger el toro de la historia por los cuernos y descubrir, sin tanta complacencia, la persona oculta, admirable y profunda, que nos han tapado tantos historiadores caritativos.
El verdadero Gil y Carrasco, el ponferradino, cátaro, gay, templario y masón, verá con buenos ojos que convirtamos a la ciudad de Ponferrada en la Carcasonne ibérica. ¡Y que la Santa Inquisición nos perdone!
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Antonio González-Guerrero: Nos queda la memoria: al menos, la memoria



Enviado por VRedondof a través de Google Reader:

vía El blog del bierzo de elia el 2/12/09
por Valentín Carrera
La preparación de mi libro "Viaje interior por la provincia del Bierzo", del que espero dar pronto alguna primicia a los lectores de Bierzo 7, me está obligando a un ejercicio de lectura y relectura de mis autores bercianos preferidos, que está siendo una extraordinaria fuente de placer y satisfacción, a la que no puedo dedicar todo el tiempo que me gustaría.
A modo de viaje literario, he revisitado mi colección de poesía berciana, que es nuestro género más caudaloso y sin querer, cogiendo de aquí y de allá, he reunido una decena de libros de Antonio González-Guerrero, con quien compartí columnas en Aquiana, cuando los dos éramos "tan" jóvenes.
Su ausencia reciente, imprevista, me ha cogido por sorpresa; pero todas las muertes son inesperadas, incluso las más previsibles. La de González-Guerrero es sentida, porque a lo largo de veinte años habíamos ido trenzando un hilo de correspondencia en la distancia, que me hacía sentirme unido a su magnífica poesía.
De la colección que he apilado sobre la mesa, me sorprenden en primer lugar los títulos que Antonio escogía para sus libros: El peso de mi sombra, Los tres estados del alma y otros relatos, No le pongas grilletes a la aurora, Amalur, Génesis del recuerdo, Memorias de la desesperanza, Poemas del corazón ausente, Bajo la agria luz de los cerezos, Carta irlandesa, Los dioses y los días, El país de la nieve, Tomaré nuevamente la palabra, Pentagrama de junio, Recurso a la memoria y, al fin, Catulo en Malasaña.
Los títulos todos, ensartados en un hilo de seda, componen un nuevo poema heraldo de una obra entera, sólida, coherente, generosa.
El peso de mi sombra
Dejaré que hable la amistad y el afecto. Abro la humilde tercera edición en la Colección "La otra palabra", Mataró, 1982. Tengo, como muchos, la costumbre de guardar notas, apuntes, cartas, recuerdos, entre las páginas de los libros leídos; como pétalos secos conservan el aroma y cuando vuelves a ellos te transportan recuerdos frescos.
En la solapa de El peso de mi sombra guardé una tarjeta manuscrita de Antonio González-Guerrero, Paseo de las Delicias, Madrid, podía haber puesto de no ser tan humilde, paseo de las Delicias, Corullón. La tarjeta de 13-9-82, me felicita por un pequeño éxito profesional y añade:
"Para los que amamos El Bierzo, el éxito de uno de nuestros paisanos lo recibimos como algo nuestro. [El peso de mi sombra] es un libro de juventud con sus altibajos, pero es también el libro de las ilusiones; es decir, la culminación de un deseo de ver nuestro nombre en letra de imprenta, que tenemos los jóvenes escritores y poetas -¿vanidad?-, cuando todavía no hemos publicado nada. Después, las cosas cambian y uno piensa que los versos estarían mejor en el cajón".
Así era Antonio González-Guerrero: la amistad en la distancia, la humildad del poeta joven que duda de su propia valía, el tesón de los versos construidos noche a noche, labio a labio. Y en soledad. Este primer libro es, ya lo dijo su autor, juvenil, impetuoso, inocente, travieso y a veces procaz: "Cierran los tulipanes su encrestada vagina de amarillo himen".
Poemas carnales y húmedos en los que afloran besos, lágrimas, pupilas, suspiros, ecos románticos, rebeldía adolescente:
Ayer. Fue solo ayer y ya han pasado
enjambres de primaveras preñadas de miel
y acíbar.
Vino luego Los tres estados del alma, escrito en la Escuela de la Vida, con dibujos de su hermana Albertina, y pronto el luminoso "No le pongas grilletes a la aurora": te creyeron gaviota y eres verso.
En 1984, Antonio publica Amalur, dedicado "a mi Bierzo amado, que me diste la sonrisa y la lágrima en octubre", en el que incluye una breve Obertura de Cristóbal Halffter.
Tu voz me llega, Amalur, desde los mares,
sobre el tacto mojado del amigo,
perdida entre las crestas de los viejos
tímpanos de mi verdad ensordecida,
hoy que en el corazón mandan las sombras
por miedo a esa palabra que apenas te pronuncia.
En 1994 recibí, como siempre dedicado de su puño y letra, Bajo la agria luz de los cerezos: "Te comunico, amor que hay una Guerra", que tiene más de aforismo y pensamiento que de poesía: "El amor no es un lobo que acecha en los caminos; es un río de azahar donde la vida bebe".Poemario del que quiero destacar el "Llanto por un amigo enamorado": Y lloro tu derrota como si fuera mía.
Dos años después, en el 96, apareció una preciosa edición de Carta irlandesa, un libre muy breve y original, más histórico que lírico. En ese mismo año, El país de la nieve representa un momento culminante en la obra de Antonio González-Guerrero, donde cada verso es una raíz afincada en lo profundo, indagando el origen:
Durante largas noches los bardos recorrieron las montañas con las liras ardiendo y el sagum de lignito orlando los caballos.
Buscaban el país del muérdago y el roble, del alce redentor
y las bestias sagradas.
(…)
Aquí estuvo el país del fuego y de la nieve, de las cigüeñas rojas y los dioses tardíos.
La piedra del perdón donde oraron los celtas, y el valle del silencio donde mi alma se habita.
Aquí estuvo el país del sacho y de los bueyes, de las vírgenes dulces y el castaño manso.
País de los alisos o de las vides verdes. Y acacias de algodón que en junio se apedrean.
Aquí estuvimos todos, que la memoria es río que lejos de agostarse se hace invierno y perdura.
Aquí estuvimos todos en la entraña del tiempo. O en ese campo santo donde yacen los mártires.
País para la unción, cenobio del errante;
Terruño de humildad donde vengo a morirme.
Vinieron años de lejanía, pero Antonio reaparecía como un guadiana insumergible, con su Pentagrama de junio y su Recurso a la memoria (léase: "En Corullón, una noche de verano, una joven esposa sorprende a su marido haciendo el amor con un adolescente"), hasta llegar a Catulo en Malasaña, editado aquí mismo por Hontanar, que es una obra de rotunda madurez, sin titubeos, clara y concisa como el alba, sin máscaras ni aspavientos, desnuda la verdad. Poemas como Carpe Diem, visitas a la Ilíada, a los clásicos griegos y latinos: un Vesubio de nieve en Malasaña.
Estoy seguro de que antes de partir y dejarnos la memoria, "al menos la memoria", Antonio González-Guerrero dejó guardados muchos versos en ese cajón del que apenas se atrevía a sacar sus primeros poemas. Quizás el futuro nos depare un nuevo poemario inédito, pero entretanto, te invito lector a coger cualquiera de los libros de poesía de Antonio y salir esta primavera a pasear, como hiciste cuando tenías quince años y leíamos en alto las rimas de Bécquer, recostados entre las amapolas.

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LEYENDA DEL BIERZO


LEYENDA DEL BIERZO
(La verdadera historia de las Médulas)
"El Bierzo un país encantado"
Carisio y Borenia
icon-e.gif (1946 bytes)l joven general Carisio estaba perdidamente enamorado de la bellísima hija de Medulio: Borenia. Después del desastre que sufrieron las legiones de su mando, Carisio juró vencer a los astures y conseguir el amor de la hermosa doncella. Alrededor del Tejo, los guerreros celtas celebraron su ritual de guerra, implorando protección y fortaleza a los espíritus de sus antepasados. Poco después se produjo el inevitable enfrentamiento. Se desató la terrible batalla y Medulio murió por un rayo, que a la vez fundió sus tesoros y los esparció en pepitas en la masa granítica de la montaña. Borenia huyó al bosque como le había dicho su padre y allí esperó y esperó llena de incertidumbre y angustia. Carisio fue a su encuentro y la engañó diciéndole que habían firmado la paz. Con la alegre noticia la muchacha se dejó seducir por el apuesto Carisio. A la mañana siguiente Borenia regresó a su pueblo. Ante sus atónitos ojos, observó aterrorizada que su pueblo ha sido sometido y esclavizado por los romanos. Tanto lloró Borenia que sus lágrimas inundaron poco a poco aquel valle, hasta formar un lago cuyas aguas arrastraron su cuerpo hasta el fondo, mientras que su espíritu se transformó en una ondina: la ondina Caricea. Desde entonces, allí habita el espíritu de Borenia y no son pocos los que aseguran haberla visto peinando sus cabellos dorados a la orilla del lago en las noches de San Juan.

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Secretos del Sil: La novela negra entra en la literatura berciana por la puerta grande


Secretos del Sil: La novela negra entra en la literatura berciana por la puerta grande

6 Noviembre 2009 en: Letras bercianasViaje interior por la provincia del Bierzo
por Valentín Carrera, 12 de febrero de 2009

Los secretos del Sil






[“Los secretos del Sil”, de Arturo Suárez-Bárcena, Editorial GrupoBuho, 2008.]


Suele decirse que la madurez de una literatura –la gallega, la catalana, la sueca-, se mide por la pluralidad de géneros que abarca. Que una literatura emergente tenga poetas, parece obvio: siendo el género más difícil, resulta ser el más frecuentado. Que tenga una docena de novelas sólidas, es más raro. Que una literatura tenga, además, autores de teatro o de libros infantiles, ensayos históricos y científicos, requiere ya una producción consolidada. Cuando aparecen los “otros géneros” –la ciencia-ficción, la novela negra o la policíaca, la novela erótica y todos los demás-, estamos ante una literatura en plenitud.
Hace décadas, los libros que se escribían y publicaban en El Bierzo respondían a la etapa adolescente: mucha poesía, alguna primera novela, viajes, relatos, cuentos. Y entiéndase que si hablo de cuentos, pensando en los de Pereira, lo de adolescente elogia su vitalidad juvenil. Pero convengamos en que era relativamente fácil, hace treinta años, llevar la cuenta de los libros y de los autores bercianos.
Por fortuna, nuestra literatura ha madurado y la producción de los autores bercianos abarca cada día más géneros, es más plural y diversa, más sólida y más fructífera. Goza de buena salud. Prueba de ello es un libro de reciente publicación, gracias al cual la novela negra entra de lleno, por la puerta grande, en la literatura berciana. Salvo desconocimiento mío, que bien pudiera ser, hasta hoy no se había publicado en El Bierzo ninguna novela negra. Descubrir ésta y leerla intensamente, ha sido mi mejor regalo estas navidades.
La novela es “Los secretos del Sil”, de un autor joven, Arturo Suárez-Bárcena Bombín, berciano por la parte “do más pecado había”, vamos, de los Suárez-Bárcena de Priaranza, de toda la vida. Este cabrón escribe como le da la gana y se ríe de todo y de todos. Frase corta, contundente, que estalla en los ojos del lector.
La sórdida noche ponferradina
El protagonista de “Los secretos del Sil” es Fran, Francisco, un abogado joven, culto, cínico, dandy venido a menos, metido en asuntos turbios, noctámbulo y que sobrelleva su lucidez ahogándola en güisqui. “El whisky me da escalofríos de placer, ideas de plata falsa, de monedas que al primer mordisco se doblan; el whisky es el apretón de una mano amiga, el beso de una novicia, una llama líquida, un elixir de la eterna juventud que frente al espejo nos borra las arrugas”.
Entre Francisco y Arturo Suárez-Bárcena hay ciertas coincidencias: los dos son jóvenes, cultos y escritores. Espero que ahí se acabe el paralelismo, por la parte que le toca a mi prima Ana, no sé si casada con Francisco y enamorada de Arturo o al revés. Con o sin desdoblamiento de personalidad, Suárez-Bárcena construye un personaje digno de Montalbán o de Simenon.
El abogado ponferradino Francisco es un perfecto canalla, que vive en la avenida Pérez Colino, número trece; tiene una asistenta gallega, Rosario; y conduce un land rover escangallao, con un corcho como tapón del gasoil. La road movie urbana por la que transita “Los secretos del Sil” es una permanente provocación, un puto escándalo que mantiene al lector en vilo como si se hubiera tomado un tripi para navegar por las tripas de la ciudad y sus bajos fondos, “con la luna ahorcada por los tejados”.
Ni una línea de costumbrismo –ni una maldita cita del botillo nacional-, nada de seres rupestres, la novela de Arturo Suárez-Bárcena es vanguardia (que no vanguardismo) y se nutre de la actualidad más inmediata. Hasta la descripción del castillo es de novela negra, como corresponde: “El castillo es un guardián, un hacha de madera, un miedo visceral, no me gusta”.
Bolleras, bujarras y macarras
En las 320 intensas páginas de “Los secretos del Sil” solo hay una mentira. En la primera página, entre los créditos y el copyright, dice: “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”. Falso.
Con este recurso medio literario, medio jurídico –no vaya a ser que se querelle el vecino real de Pérez Colino 13, el que se tira a la asistenta, o la inexperta jueza sustituta del 6, más claro agua y en botella-, Arturo esquiva las responsabilidades de Francisco, o Francisco las de Arturo, porque lo que de verdad le interesa al lector ponferradino (aunque la novela es para el mundo mundial) es el morbo, coño, quiénes son con nombre y apellido esas dos bolleras, Melania, ojos modernistas, y Violeta, Violeta y Melania, que se meten mano en un mercedes descapotable. No, no, monina, la que estuvo en París es Melania; sí, ésa, la hija de… ya me entiendes.
Pues claro que se entiende todo. Las descripciones de Fran son tan certeras que no se escapa ni un solo personaje, de modo que prevengo al lector: cualquier parecido con la realidad, es la realidad. Porque, aunque hasta ahora no habían entrado en la pudorosa literatura berciana, dada a pocos excesos, en Ponferrada hay lesbianas y macarras, abogados bujarras y heroinómanos colgados del pico, jueces tontos y periodistas corruptos.
Y en la noche ponferradina circula droga, mucha droga, y alcohol, mucha “perdiz con hielo”. Lo sé, porque yo, como Fran, también he vivido el lado oscuro de la ciudad, y he amanecido entre Melania y Violeta, que en mi época se llamaban Maite y Chelo, rubias de bote y bolleras por la novedad. “El amor, cuando se ha ido, se reduce a su condición más fecal”. Y también visité el piso del Turco, y la casa del humanista Gerardo, que en la Ponferrada de 1976 era Paco, “como un ángel protector, como un ángel caído”.
El protagonista, un tipo con “necrosis neuronal”, heredero de Bogart, ve la discoteca como “un estómago ulcerado, un pozo de fango, una cloaca infecta; por momentos me siento asqueado con todo, harto de todo, cansado, triste y viejo”. Tras lo cual, el tío se ríe de sí mismo y se tira a Mirella en un polvo poliédrico, Fran con desgana, aportando lo justo, bajo un prisma de espejos como los que había en Richmond o en Nevada. Solo que entonces en Richmond y en Nevada apenas se follaba.
La verdadera historia de “Los secretos del Sil” es la historia de un asesinato a conciencia, con una frialdad y cinismo que paralizan al lector. Contiene ecos estremecedores de “A sangre fría”, de Truman Capote, de la reciente “Gomorra” de Saviano y perfume a cinismo de Beigbeder en “Socorro, perdón”.
“Todos dicen que estoy acabado, como abogado y como escritor. La pequeña ciudad, burgueses, plebe, payos y gitanos, los rústicos, los snobs, los notarios, los basureros, los procuradores, las cajeras, los banqueros, las prostitutas, las beatas, se unen para gritar a coro que estoy acabado”. Como en las mejores novelas negras, el final sorprende y estremece. Durante toda mi lectura, tomé notas aquí y allá, pequeños subrayados: no pude hacerlo en las últimas veinte páginas que se leen de un tirón, con un nudo en la garganta, antes de gritar, ¡qué hijo de puta el Fran!
Basta con lo dicho: “Los secretos del Sil” es una novela profundamente ponferradina, sin botillos ni morenicas, que le toma el pulso a la cara oculta de la ciudad y a sus miserias.
Un autor que ha venido para quedarse
Pero hay algo más que quisiera decir sobre el autor, sobre el hallazgo de Arturo Suárez-Bárcena, y no lo digo porque sea el canalla de mi primo, o el alter ego canalla del marido de mi prima. Me pierdo. Tenemos otros parentescos en común: yo también soy más de Elvis y de Serrat, y mi frase favorita a una mujer es “¡Cuídate!”. Te aseguro lector que no hay complacencia en el elogio, pero hace tiempo que no encontraba un escritor en estado de gracia. Permanezcan atentos a la pantalla: los escritores de la nueva generación han venido para quedarse.
“Daniel Cachón, de una sola ceja espesa y oleada”. Lo estoy viendo. “El humo que asciende como un caligrama de Apollinaire”. Suárez-Bárcena deja claras sus sórdidas preferencias literarias: sus evangelios son Cernuda, Manuel Machado, algo de Borges, Miguel Hernández, Proust, Cervantes, Lorca, Bécquer, Coelho, Barbey, William Blake: “Si el sol dudase un momento, se apagaría”.
Fran/Arturo exclama: “Hay a quien se le pegan los estribillos de Bisbal y a quienes nos pasa con los versos de Quevedo”. Tudescos moscos de los sorbos finos. O sea, lo habitual en todo letrado ponferradino. Sus diez mandamientos, y los míos, se resumen en “La canción del pirata”: Que es mi dios la libertad, mi ley la fuerza del viento, mi única patria la mar.
No sé si lo he dicho, pero en la novela hay finalmente el asesinato de un niño triste que come cebollas. Ni una palabra más sobre el final. Por cierto, creo que, con el libro en la mano como prueba de auto-inculpación, el Juzgado debería reabrir el caso y proseguir la investigación. Tal vez la iglesia de Otero de Vizbayo guarda el tesoro del último templario.
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Valentín Carrera proclama en Londres que el meridiano de Greenwich pasa por ...

Enviado por VRedondof a través de Google Reader:

vía El blog del bierzo de elia el 28/10/09

· El Instituto Cervantes de Londres acogió el pasado 26 de octubre la presentación de Viaje interior por la provincia del Bierzo
· Asistió el Presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, que recalcó "el esfuerzo de los autores por condensar en una obra magna lo mejor del Bierzo".
cervantes
El Instituto Cervantes de Londres albergó el pasado 26 de octubre la presentación del libro de Valentín Carrera Viaje interior por la provincia del Bierzo y del largometraje documental, en versión original subtitulada en inglés, producido por IBISAtv. A este primer lanzamiento internacional, organizado por la Cámara de Comercio de España en Reino Unido, asistió el Presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, José Luis Ramón, que tuvo la oportunidad de promocionar el paisaje y los productos del Bierzo en el exterior: "hablar de nuestra comarca, sería hablar de monasterios, de montes, de carbón, de pimientos, botillo y castañas; sería hablar de colores y olores; de sueños, esfuerzo y trabajo; de sus gentes hospitalarias y de sus mineros. Hablar de El Bierzo es quedarse atrapado en una tela de araña de sensaciones."
José Luis Ramón invitó a los asistentes a sumergirse en el libro "que es una caja de sorpresas, una caja del tesoro; quinientas páginas que nos llevan de la mano y nos seducen para viajar por El Bierzo". Describió a Valentín Carrera como "un periodista orgulloso de su condición de berciano y convencido de que en El Bierzo hay muchas historias dignas de ser contadas".
Seguidamente intervino el fotógrafo Anxo Cabada, que  explicó que durante un mes intentaron buscar las esencias de esa porción de tierra llamada Bierzo, y que para ello recurrieron a los cuatro elementos clásicos de la civilización: fuego, tierra, aire y agua. Fuego de la Noche de San Juan; tierra de las Médulas; aire viajando en globo; agua bajando en barca el río Sil.
Cerró el acto la intervención del autor, Valentín Carrera, quien -basándose en datos rigurosamente científicos- expuso y, a juicio de muchos de los presentes, demostró su teoría de que el meridiano de Greenwich pasa por El Bierzo.  La nueva teoría geográfica se basa en huellas y hallazgos descubiertos por los autores durante su viaje por El Bierzo: una réplica del telescopio de Carlos II de Inglaterra aparecida en Las Médulas y la primera mención al tiempo GMT (Greenwich Mean Time) inscrita en una cuba de vino, en una bodega de Cacabelos.
"El centro del tiempo está en El Bierzo -afirmó Carrera- y lo encontaréis si visitáis el corazón del Bierzo, siguiendo el meridiano cero, viajemos al interior de nosotros mismos, al centro del tiempo".
Esta presentación en Londres tuvo un especial carácter berciano, ofreciendo a los asistentes vino y  embutidos del Bierzo.  El evento fue organizado por la Spanish Chamber of Commerce in Great Britain e IBISAtv, y en él colaboraron el Instituto Cervantes de Londres, el Consejo Comarcal del Bierzo, el Patronato de Turismo, la Oficina Cultural de la Embajada de España en el Reino Unido,  Embutidos Pajariel y la Cooperativa Vinos del Bierzo de Cacabelos.
El Instituto Cervantes de Londres albergó el pasado 26 de octubre la presentación del libro de Valentín Carrera Viaje interior por la provincia del Bierzo y del largometraje documental, en versión original subtitulada en inglés, producido por IBISAtv. A este primer lanzamiento internacional, organizado por la Cámara de Comercio de España en Reino Unido, asistió el Presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, José Luis Ramón, que tuvo la oportunidad de promocionar el paisaje y los productos del Bierzo en el exterior: "hablar de nuestra comarca, sería hablar de monasterios, de montes, de carbón, de pimientos, botillo y castañas; sería hablar de colores y olores; de sueños, esfuerzo y trabajo; de sus gentes hospitalarias y de sus mineros. Hablar de El Bierzo es quedarse atrapado en una tela de araña de sensaciones."
José Luis Ramón invitó a los asistentes a sumergirse en el libro "que es una caja de sorpresas, una caja del tesoro; quinientas páginas que nos llevan de la mano y nos seducen para viajar por El Bierzo". Describió a Valentín Carrera como "un periodista orgulloso de su condición de berciano y convencido de que en El Bierzo hay muchas historias dignas de ser contadas".
Seguidamente intervino el fotógrafo Anxo Cabada, que  explicó que durante un mes intentaron buscar las esencias de esa porción de tierra llamada Bierzo, y que para ello recurrieron a los cuatro elementos clásicos de la civilización: fuego, tierra, aire y agua. Fuego de la Noche de San Juan; tierra de las Médulas; aire viajando en globo; agua bajando en barca el río Sil.
Cerró el acto la intervención del autor, Valentín Carrera, quien -basándose en datos rigurosamente científicos- expuso y, a juicio de muchos de los presentes, demostró su teoría de que el meridiano de Greenwich pasa por El Bierzo.  La nueva teoría geográfica se basa en huellas y hallazgos descubiertos por los autores durante su viaje por El Bierzo: una réplica del telescopio de Carlos II de Inglaterra aparecida en Las Médulas y la primera mención al tiempo GMT (Greenwich Mean Time) inscrita en una cuba de vino, en una bodega de Cacabelos.
"El centro del tiempo está en El Bierzo -afirmó Carrera- y lo encontaréis si visitáis el corazón del Bierzo, siguiendo el meridiano cero, viajemos al interior de nosotros mismos, al centro del tiempo".
Esta presentación en Londres tuvo un especial carácter berciano, ofreciendo a los asistentes vino y  embutidos del Bierzo.  El evento fue organizado por la Spanish Chamber of Commerce in Great Britain e IBISAtv, y en él colaboraron el Instituto Cervantes de Londres, el Consejo Comarcal del Bierzo, el Patronato de Turismo, la Oficina Cultural de la Embajada de España en el Reino Unido,  Embutidos Pajariel y la Cooperativa Vinos del Bierzo de Cacabelos.

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ENTREVISTA / Elena González / Escultora


ENTREVISTA / Elena González / Escultora

“Si soy así como artista es porque respiré aire berciano”

Varios premios e importantes exposiciones la consagran como gran artista berciana internacional.
La artista berciana posa junto a una de sus obras en madera.
Diana Martínez / Ponferrada
San Esteban de Valdueza le vio nacer y Bruselas le ha visto crecer como artista. Allí trabaja desde el año 1972, pero sin parar de moverse por todo el mundo, donde ha llevado su original obra. Sin duda, una berciana internacional que espera algún día poder vincular, de algún modo, su trabajo a su tierra natal. Además de las decenas de exposiciones en Turquía, Francia, Portugal y Holanda, entre otros lugares, llama la atención que una de sus esculturas sirvan como estatuilla de premio cada año del Festival Cines de España y Latinoamérica. Algo así como un ‘oscar a la berciana’.

¿Cómo fueron los inicios de su carrera artística?
Lo que se dice carrera artística propiamente dicha empezó a principios de los noventa, época A mi llegada a Bélgica en el año 1972 estudie en la Academia Real de Bellas Artes de Bruselas, pero solamente veinte años mas tarde me sentí con la madurez suficiente para exponer mis primeras esculturas. Esa ocasión me la dio una exposición colectiva organizada por el Club Federico García Lorca que se llamaba ‘Solid’art’. Esa exposición, codeándome con otros artistas de gran talento, consolidó la confianza que necesitaba para salir de mi taller.

¿Cuales son sus fuentes de inspiración para trabajar?
Mi inspiración me viene de fuentes distintas. Lo primero y como base, el cuerpo humano,como sujeto central para expresar sentimientos. Esos sentimientos me vienen de la vida misma, que ya posee un abanico extenso de ellos. Luego mas concretamente pueden venir a fusionarse la música como uno de sus portadores o el baile, también presente en mi trabajo. Si por inspiración se entiende influencias, está claro que el arte africano me conmueve. El cubismo es otra de las fuentes y soy sensible al ‘art deco’.

¿Mantiene alguna vinculación a nivel profesional con el Bierzo?
Por el momento ninguna, pero no por falta de ganas.Como prueba de ello, la exquisitez de torearla expresión de‘nadie es profeta en su tierra’, gracias a la amabilidad de los dueños del Centro Rural El Valle del Silencio, que se sitúa ni mas ni menos que en San Esteban de Valdueza,que es el pueblo que me vio nacer.Eso es una satisfacción muy especial, exponer mis bronces en ese lugar precioso que es mi pueblo, situado en el Valle del Oza. Sería una cosabonita si los bercianos responsables o amantes del arte y la cultura nos descubrieran a mí y otros hijos de la región y actuasen para hacer patrimonio del Bierzo a los que andamos por el mundo. Entonces se crearían los vínculos profesionales necesarios.

En cualquier caso, ¿le inspira su tierra natal?
Lo que se dice inspirar, no lo sé. Pero sí estoy firmemente convencida que si soy como soy, si me expreso como lo hago, es sin duda alguna porque nací y me críe en esa tierra. De verdad, creo que eso nos hace como somos y somos abiertos al mundo. O sea que la respuesta sería sí. El Bierzo me inspira desde que mi madre me dio luz y respire aire berciano.

¿Tiene algún proyecto artístico de futuro relacionado con la comarca del Bierzo?
No, no tengo ningún proyecto en concreto, pero por soñar que no sea. Ojalá esta exposición en mi pueblo me abra puertas.

Sus obras han recorrido ya muchas ciudades y países, ¿qué le ha llamado más la atención de todo este recorrido?
Es cierto, tengo esa suerte de haber expuesto en varios países y eso tengo que agradecérselo especialmente a la Asociación de Mujeres Artistas Ufacsi, a la cual pertenezco, que ha desarrollado una actividad intensa y de mucha calidad para promocionar a sus socios.
Cuando expuse en Turquía (2006) tuve ocasión de acompañar la exposición y guardoun recuerdo entrañable. En el Museo de Izmir tuvimos un recibimiento espectacular. Me sorprendió que las autoridades nos recibieran tan bien y que fueran unos verdaderos amantes del arte, ya que no siempre es el caso en otros países.
Me encontré en una de las cunas principales de la que se alimentaron muchísimos artistas del mundo. Volví tan cargada de sensaciones que me faltaban palabras para contarlo.

Sus obras han servido como estatuillas del premio del Festival de Cine de España y América Latina. ¿Qué significado tiene para un artista que sus creaciones sirvan de galardón? ¿Significa eso ya un premio en sí mismo?
Pues un orgullo, una verdadera satisfacción. Ver como esa escultura creada por mí es recibida con satisfacción por directores de cine o actores es una cosa realmente bonita. Me queda en la memoria que Carmen Maura,a la que admiro, tiene una de ellas en su casa. Que otros directores latinoamericanos también la tengan allá en sus países esrealmente una vitamina para la autoestima. También alguna empresa ha utilizado esculturas mías para entregar a sus mejores directivos en sus diferentes sedes por el mundo.
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Juan Carlos Mestre logra el Premio Nacional de Poesía



Juan Carlos Mestre logra el Premio Nacional de Poesía

El autor, también un destacado grabador, recibirá 20.000 euros por su obra 'La casa roja'

AGENCIAS - Madrid - 01/10/2009

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El poeta Juan Carlos Mestre ha sido galardonado hoy, por su obra La casa roja, con el Premio Nacional de Poesía, que concede el Ministerio de Cultura. Este galardón está dotado con 20.000 euros. Mestre, poeta y artista visual, se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y es autor de los poemarios Siete poemas escritos junto a la lluvia (1982), La visita de Safo (1983), Antífona del Otoño en el Valle del Bierzo (Premio Adonais, 1985), Las páginas del fuego (1987), La poesía ha caído en desgracia (Premio Jaime Gil de Biedma, 1992) y La tumba de Keats (Premio Jaén de Poesía, 1999), libro este último escrito durante su estancia como becario de la Academia de España en Roma. Su obra poética entre 1982 y 2007 ha sido recogida en la antologíaLas estrellas para quien las trabaja (2007).

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      Mestre ha realizado las antologías sobre la obra poética de Rafael Pérez Estrada, La palabra destino (2001), y La visión comunicable (2001), de Rosamel del Valle, además de la edición comentada de la novela de Enrique Gil y Carrasco,El señor de Bembibre (2004); asimismo, es autor de El universo está en la noche (2006), libro de versiones sobre mitos y leyendas mesoamericanas.
      De su diálogo con la obra de otros artistas y poetas el autor, que en el ámbito de las artes plásticas ha expuesto su obra gráfica y pictórica en galerías de España, EEUU, Europa y Latinoamérica, ha publicado libros como Piedra de Alma, con José María Parreño;Crónica de amor de una muchacha albina, con Rafael Pérez Estrada; Emboscados, con Amancio Prada; Bestiario apócrifo, con Álvaro Delgado (2000), Enea y los gatos, con Javier Fernández de Molina (2002); El Adepto, con Bruno Ceccobelli (2005), Arde la oscuridad, con Alfredo Erias (2007); y Los sepulcros de Cronos, con el escultor Evaristo Bellotti (2007).

      Asimismo, Mestre ha editado numerosos libros de artista, como el Cuaderno de Roma(2005), versión gráfica de La tumba de Keats, y ha acompañado con sus grabados poemas de Antonio Gamoneda, Diego Valverde, Miguel Ángel Muñoz Sanjuán, Gonzalo Rojas o Jorge Riechmann. Su colaboración con otros creadores y músicos como Amancio Prada, Luis Delgado o José Zárate, ha sido recogida en varias grabaciones discográficas.

      El jurado, presidido por Rogelio Blanco, Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas, estuvo constituido por Darío Xohan Cabana Yáñez (Real Academia Gallega); Sebastián García (Real Academia de la Lengua Vasca); Alexandre Susanna i Nadal "Alex Susanna" (Instituto de Estudios Catalanes); José Carlos Quiroga (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas); Dionisia García Sánchez (Asociación Colegial de Escritores); Teresa Sanz Tejero (Federación de Asociaciones de Periodistas de España); Elena Medel Navarro (designada por la ministra de Cultura) y los dos últimos autores galardonados: Joan Margarit i Consarnau y Olvido García Valdés.


      Juan Carlos Mestre en una imagen de archivo



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